La venta de bebés

 

"Estamos vendiendo niños", asegura Debora L. Spar. Se trata de "un mercado que alcanza los tres mil millones de dólares -únicamente en Estados Unidos- y que es de los pocos que opera sin reglas", determina esta catedrática de Administración de Empresas, directora de investigación de la Harvard Business School. La precisión de una regulación es urgente para evitar fraudes, según las deducciones de su investigación "Baby Business".

Cada día se trajinan bebés. Est\xE1 aseveración comienza a asentarse en muchos ánimos que se familiarizan con expresiones -fecundación "in vitro", diagnóstico genético preimplantatorio o donación de óvulos- que hasta hace mucho tiempo resultaban de ciencia ficción. El compraventa de los críos coexiste, según Spar, "ni la retórica ni la motivación pueden cambiar la actividad fundamental. Cuando las personas adquieren óvulos o esperma; cuando contratan madres de alquiler; cuando eligen a un niño para adoptar o un embrión que se va a implantar, están haciendo negocio".

Para la autora del "Baby Business", la subsistencia de una oferta emergente en torno a los impúberes es tan clara, que la inmejorable opción consiste en tratar de corregir sus lacras y acotaciones. En su opinión, habría que "dotarlo de los atributos comerciales que actualmente no posee: introducir algo semejante a los derechos de propiedad, algunas definiciones comunes y un marco legal", en un contexto político y legal adecuado que faculte originar bebés sin peligros. "Si establecemos políticas más claras, y distinguimos lo que es aceptable de lo que no lo es, el mercado inevitablemente funcionar\xE1 mejor".

En el estudio de Debora L. Spar se arrinconan los principios éticos, tan importantes en la valoración de estos métodos reproductivos.

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