Libertad en la verdad

 

La IAA (Asociación Internacional de Publicidad) promovió una campaña global, lanzada en todos los medios de comunicación del mundo, con el fin de promocionar los beneficios sociales y económicos de la publicidad y en defensa de la libertad de expresión comercial.

El Doctor Agustín de Hipona engendró un canto a la libertad al afirmar; “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. A través de nuestro libre albedrío nos adherimos o alejamos del ser amado y en ese poder se prepara el claroscuro de la maravillosa libertad del hombre.

La libertad alcanza su genuino significado cuando se cultiva para servir a la verdad. San Juan afirmaba que “sólo la verdad os hará libres”.

Mi libertad. Se posee, pero no deseamos seguirla, la descubrimos y la colocamos como una estatuilla de cerámica dentro de nuestra alma cicatera. No lucraremos la riqueza de la libertad sin un vínculo formal, que guíe toda nuestra vida. Como afirma un autor bíblico “son nubes sin agua, llevadas de aquí para allá por los vientos, árboles otoñales, infructuosos, dos veces muertos, sin raíces”.

Preñada de deleite debe permanecer nuestra libertad ya que de lo contrario se puede crear un vacío profundo repleto de angustia, melancolía y sufrimiento.

Percibimos que la libertad y la dádiva al ser adorado, no se oponen, se sustentan el uno al otro. La libertad sólo logra darse por ternura. Lo opuesto es el depravación que no tiene término alguno, ni principio recto, ni código, ni cordura.

“Quién en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, es un suicida en pie”, afirmó Goethe.

“¡Oh, libertad, encanto de mi existencia!, sin ti el trabajo es tortura y la vida una larga muerte”, dijo Proudhon

Podríamos compendiar todo lo exhibido con la aseveración de que, voluntariamente, sin opresión alguna, porque queremos, elejimos a Dios.

Vuelta a la página principal
Volver al índice