La familia unida, jamás será suprimida

 

Problemas familiares los ha habido y los habr\xE1. Pero que los haya no significa que la familia est\xE9 en crisis. Por mucho que lo pretendan los grupos contrarios al matrimonio entre un hombre y una mujer y a la familia como primera célula de la sociedad, se extienden por Europa campañas que ofrecen recursos específicos para fortalecer el compromiso matrimonial y superar los malos momentos.

Su finalidad es reavivar la estima por el compromiso conyugal. Entre los recursos ofrecidos están el análisis en profundidad de problemas familiares, los consejos prácticos para la vida diaria, la información sobre centros de terapia familiar, programas para ayudar a las familias a solucionar problemas concretos conyugales o los cursos de preparación para el matrimonio.

Vale cualquier estrategia, incluso anuncios por radio y televisión centrados en testimonios de personas normales que explican cómo viven sus compromisos familiares. Otras iniciativas buscan conocer primero los problemas más frecuentes a los que se enfrentan las parejas en la vida familiar. Es el caso de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y País de Gales. Esta medida ha caído muy bien entre los católicos ingleses y han respondido 15.000 familias.

Estudiadas las respuestas, los obispos han diseñado una estrategia pro familia para tres años. Lo primero es que las parroquias se hagan cargo de los problemas familiares de sus fieles. Luego, llevar la paz a los hogares. Por último, ayudar a los padres a transmitir la fe a sus hijos. Y siempre con propuestas y soluciones constructivas.

La idea de fondo de todas estas campañas es enseñar a padres e hijos a disfrutar de la familia en tiempos de calma. A la vez que se aprestan -mediante el diálogo, el amor, el perdón y la alegría- a tener preparados los antídotos para prevenir los futuros problemas y vencerlos entre todos los miembros de la familia.

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