El aborto, un genocidio

 

Los fármacos abortivos espolean el parto de forma incisiva y, al ejecutarlo antes del momento en que es posible el parto natural del niño, produce el matanza del feto. Los medicamentos que se están utilizando como abortivos originan hemorragias, punzadas y malestar general. En muchas ocasiones el hijo no puede ser desalojado por lo que, las jóvenes tienen que arribar a una clínica para que les arranquen el cuerpo sin vida de su primogénito.

Ante el fenómeno del aborto provocado, naci\xF3 una iniciativa espontánea, la Asociación de Víctimas del Aborto, formada por mujeres que han experimentado en su propio cuerpo un aborto vomitado, abogados, economistas, psicólogos, médicos y profesores. AVA efectúa una labor asistencial, médica, psicológica y de asesoramiento legislativo a hembras que han padecido un aborto urgido o que se hallan preñadas y llenas de trabas.

Los efectos secundarios o secuelas del malogro provocado o interrupción de la gestación en la moza son considerables, se puede enfatizar en: Coágulo en la vena ovárica; informe de Washington University/Barnes-Jewish Hospital.

El aborto producido por succión origina un peligro de la pérdida de un nuevo benjamín en la siguiente preñez; resultados de Shangai Institute of Planned Research.

Según el estudio de Sánchez Durán, publicado en la revista especializada Jano, las mozas tienen oscuridades prontas a la rotura arbitraria del embarazo. A los tres meses se agravan los peligros de alteraciones en el estado anímico como la depresión y la autolesión, encuadradas en el síndrome post-aborto y un 30 por ciento penan un estado de estrés generalizado. También muestran un desasosiego psicológico a lo largo de cinco añadas, espinosas alteraciones en el sueño y una grave afición al devoro de narcóticos.

Vuelta a la página principal
Volver al índice