Vender felicidad

 

La biografía del matrimonio de María y Fernando se podría compendiar en que llevaron una existencia de felicidad hasta su muerte. Su unión nos da una respuesta seductora a una demanda trascendente ¿Cómo conseguir la felicidad? Todos nos forjamos esta cuestión, y de la respuesta depende el sentido de nuestra existencia. En su vida se dieron congojas, aflicciones y penas propias de cualquier hogar y, a pesar de ello, quienes se relacionaron con ellos resaltan que fueron dichosos.

Caminaron por la escuela del amor humano. La genuina fortaleza que hace vencer todos los obstáculos y avanzar hacia lo afable y lo dotado de hermosura. ¿Cuál es la indiscutible puerta de la felicidad, esa que según Kierkegaard, se abre siempre hacía adentro? La andanza vital de María y Fernando establece una respuesta fascinante.

"La Historia de un matrimonio", que ha publicado con acierto y oportunidad Ediciones Rialp es un interesante texto redactado por Luis, uno de los siete hijos de María y Fernando. Dos de ellos son sacerdotes, como consecuencia de la semilla de la bonanza que recibieron. La fama de santidad de Maria y Fernando se sigue agrandando, rápidamente, desde que consumaron su existencia en el mundo y franquearon la Ciudad Eterna.

Esta pareja no se enclaustr\xF3 en su morada, pues desenterr\xF3 pujanzas para lanzar obras notables como un nuevo Carmelo, el Asilo de los Desamparados o la fundación de una emisora de inspiración cristiana, todo ello en la capital leonesa, donde radicaban.

"De niños -cuenta el autor- vivíamos felices. No nos dábamos cuenta del bienestar que producía vivir en un ambiente en el que nuestros padres se querían tanto, con un cariño de verdad. Nunca les vimos reñir por nada. Algo verdaderamente heroico, visto desde el tamiz de los años".

Fernando expir\xF3 de una embolia. A María le origin\xF3 un sufrimiento agudo y confiado, llevado con una gran fe en la providencia divina. Al principio se hallaba aturdida. El amor había ido aumentando durante los cuarenta años que disfrutaron del hogar que habían fundado. Bien se comprobaba la reflexión de Andr\xE9 Maurois: "Un matrimonio feliz es una larga conversación que parece siempre demasiado breve".

Años después, María, a pesar de padecer entonces una grave enfermedad, al enterarse de que Juan Pablo II llegaba a España, sin dar importancia a las aglomeraciones y otros inconvenientes viaj\xF3 a Madrid para conocerle de cerca. Escuch\xF3 unas jubilosas palabras del Papa: "El matrimonio es una unión de amor indisoluble. Esta íntima unión, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exigen plena fidelidad conyugal y urgen su indisoluble unidad". Ella fallecía poco tiempo después de un cáncer, llena de fe y de júbilo.

El Obispo de León, en la presentación del volumen biográfico de María y Fernando, afirm\xF3 que: "Las personas que lean este libro se sientan estimuladas a vivir su vida cristiana con naturalidad, tratando de ser felices, porque Dios quiere que seamos felices en este mundo, a pesar de las contrariedades, a pesar de los trabajos; o mejor dicho, gracias a las contrariedades y gracias a los trabajos."

"Mientras menos piensa uno en s\xED mismo, menos desgraciado es", afirm\xF3 Diane

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